Sus empleados conocen de primera mano el trabajo, así que pregúnteles cómo se realiza. Ellos pueden ayudarle a identificar los pasos clave y el orden de las operaciones. Esté preparado, porque la forma en que se realiza el trabajo suele ser muy diferente —a veces mucho— de cómo se concibe o planifica. Cerrar esa brecha es fundamental para lograr resultados positivos en materia de seguridad (y puede ser un resultado positivo en sí mismo).
Ahora, identifique los posibles riesgos asociados a cada uno de los pasos que mencionó. Estos suelen ser posibles fuentes de lesiones, pero también podrían ocasionar daños a la propiedad o al equipo, así como exposiciones ambientales. Sus empleados saben dónde reside el riesgo de lesiones, así que pregúnteles qué partes del trabajo podrían perjudicarlos. Revise los registros de lesiones o enfermedades, o los informes de incidentes, para identificar las tareas con antecedentes de exposición.
Busque maneras de eliminar o reducir los riesgos que plantean los peligros que acaba de identificar. Asegúrese de que sus empleados participen en este paso, ya que seguramente tendrán sugerencias. Comience por auditar los controles y las políticas/procedimientos que ya tiene implementados. Pregúntese si esos controles son suficientes para prevenir lesiones o pérdidas cuando (no si) algo sale mal. Si no ha habido incidentes adversos, intente determinar si se debe a que los controles existentes son efectivos o si simplemente ha tenido suerte. Permitir que sus empleados lideren la identificación e implementación de soluciones es una excelente manera de obtener su apoyo y respaldo para esos cambios.

La capacitación es un componente fundamental de cualquier programa de seguridad laboral, pero rara vez es la mejor o más eficaz solución para controlar los riesgos en el lugar de trabajo. Utilice la información recopilada durante el Análisis de Riesgos Laborales (ARL) para diseñar la capacitación que brinda a sus empleados sobre su entorno laboral. El ARL puede servir como herramienta de capacitación para los nuevos empleados y también para guiar a los empleados con más experiencia en la realización segura de tareas no rutinarias. Conserve el ARL completado en sus registros y revíselo periódicamente para identificar cualquier cambio en el trabajo o nuevas soluciones para el control de riesgos.